A veces, la voz de nuestro centro es tan bajita que dudamos de que siga ahí.
Entre el estrés, las responsabilidades y el ruido, es normal sentirse desconectada.
No necesitas llegar a este encuentro 'sabiendo' nada, ni sintiéndote poderosa. Solo necesitas traer tu cansancio, tus dudas y tus ganas de estar un ratito en silencio contigo.
Aquí, simplemente, vamos a volver a presentarnos a nosotras mismas.